Esperando a la poesía
octubre 13, 2009
Y se dilata.
Las amarillas florecitas asienten mis pensamientos,
Porque es todo lo que saben hacer, además de recordarme a la mujer que vuelve a sí misma, allá donde no tiene que esforzarse por sonreír, donde puede caer finalmente en su cama y jugar a desaparecer.
Si algún día me invitara a guardar silencio junto a ella.
Si algún día me invitara a desaparecer pensando.
Si algún día pudiéramos escribir la misma prosa, el mismo verso.
Y la poesía se dilata.
El viento frio regresa sin ella y sin explicaciones.
Y se dilata.
La tinta noir es menos cada vez,
porque he encontrado a donde irse sin permiso.
Y se dilata.
El día se va porque no cree, no espera.
Yo tampoco creo, solo espero.
Nunca vino.
Estos deseos desmembrados,
son alimentos de criaturas imposibles.
Quiero desaparecer.
Lo logro.
Lo que queda es frugal.
Lo que queda es hueco.
Lo que queda es poco.
Lo que queda es de todos.
Porque yo, lo que se ha ido, es de ella.

octubre 19, 2009 at 2:03 am
Yo la vi pasar
iba vestida de melancolia
y sus ojos estaban llenos de sal..
Un beso tierno.
octubre 26, 2009 at 1:58 pm
Pen, esto es terrible. Es apenas decible…
Pero no puedo menos que creer que la muerte es un estado excelso de lo que aquí llamamos "felicidad".
Sino, somos hechos de ironía. Pues no es menos cierto que la sonrisa se eterniza.
Dirás macabra. Diré real.
-Joel
barradeladefensa.blogspot.com
octubre 27, 2009 at 12:30 pm
nO SE SI TOMASTE LA FOTO PERO ESTA BELLA